Hoy la tristeza escoce mis ojos
atrayendo los malsanos sabores a mi boca
los mastico con la infame paciencia del torturado
sin más libertad que la muerte.
Pobre alma cenicienta
gimiente en el rincón
sin más aurora para su noche
que la etiqueta de un vodka.
Ingrata luna salvaje
que te asomas por las hebras de mi cabello
ya llevamos juntas demasiado tiempo
como para seguir odiándonos.
Hoy hay un lamento
aflorando en mi garganta
vistiendo de lágrimas blancas
los poros de mi piel.
Llevadme con las pesadillas
con los mountros de mis espejos
que hoy me dejaré azotar
contra los muros de mis miedos.
Mas no huyan de mí las estrellas
que tengo una palabra aún para vivir
y un pretexto contra el mundo
para perdonármelo todo.

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