Me vuelve a embrujar tu nombre, como una vieja adicción que retoman mis venas, me hechiza de nuevo tu aroma, tan próximo a mi ventana, dulce promesa que no has cumplido, dulce canción de cuna acariciando mis oídos.
Ansias locas de dormir, bajo la sombra de tu pelo, ansias de los bordes de tus huesos, la negrura de tus ojos.
Caigo de nuevo en el grito que te invita a mis horas, íntima amiga mía, que me salvas de la vida.
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