En mis bolsillos tengo soledad
y mil pesos que malgastaré,
una lágrima congelada
que me quedó del invierno.
Llevo un eco también
gritando un nombre en mis oídos,
una herida abierta
por debajo de la ropa.
Tengo algo que parece alma,
algo que pudo ser un corazón
llevo a cuestas por la vida
una estrella caída.
Tengo el color de lo terrible
en la iris de mis ojos
y un sarcasmo como arma
en la punta de la lengua.
Tengo el dolor infinito
haciéndome compañía
tengo todo un mundo negro
para esconderme del sol.
Tengo un vago recuerdo
de lo que pudo ser amor
perdido entre las llagas
que se hicieron en mis años.
Llevo la salvación
colgando de mis cadenas
y una vieja plegaria
como ultimo recurso.
Tengo miseria y desolación
bajo el cielo más lluvioso
y la única sonrisa sincera
se la guardo a la muerte.
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