Hoy me golpeaste… así de simple, así de brutal, me golpeaste mandando al diablo todas las promesas… toda tu humanidad. Yo recibí el golpe con sorpresa, como en un sueño, aunque el dolor en mi mejilla fue bastante claro, desde el piso te miré, endiablado, rabioso, como un demonio presto a destruirme, no había nada de ti en ese mounstro frente a mi…y eso dolió mas…
-Eso es lo que querías, verdad?!!!!- gruñiste casi tratando de justificar tu acción, casi tratando de verme a mi como la mala en todo esto…
Me levanté, con el alma mas dolida que el cuerpo, era la primera vez en nuestros 3 años que te veía de esa forma, y por que?, , ya no importaba, sólo estaba el dolor en mi cara, punzante, al igual que el dolor en mi corazón..
-Debí haber echo eso hace tiempo!-
Me mirabas con un odio inmerecido, con tanto despecho que no parecías estar en este mundo, quizás hoy saliste del infierno para castigarme por amarte tanto…
No dije nada, me lleve la manga de la blusa para limpiar la sangre que brotaba de mi boca, al mirarla sentí nauseas y mareos… todo dio vueltas a mi alrededor mientras tímidamente una lágrima asomaba a mis ojos…
-Eres una mierda- susurré, con la suficiente voz para que me escucharas
-Cállate!!!, no te quiero escuchar mas!!!, puta!!!!-
Descontrol otra vez, me tomaste por el cuello y apretaste fuerte gritándome
-Tu eres mía oíste?!, mía!!!-
Una especie de sonrisa irónica brotó en mi boca…
-Tuya?…. – dije entre los ahogos de tus dedos en mi garganta
Con una fuerza que yo misma desconocía te empujé hacia atrás, alejándote de mi, y sin medir consecuencias te lancé la botella de ron que había sobre la mesa, la recibiste de lleno con la cabeza y tu sangre brotó al compás de mis lágrimas
Nos quedamos en silencio, tú en el piso, con una mano en la cabeza evitando la hemorragia, yo apoyada en la pared viendo como se nos iba toda nuestra vida a la basura…
-Te amo- dijiste de pronto, y tu voz sonó tan distante que a penas pude escucharla, ¿acaso mentías para salvarnos?, amor, ¿Había algo que salvar aún?…
Lentamente te pusiste de pie y yo sin moverme esperé por lo que fuera que viniera en ese instante, tu venganza?, tus golpes hasta matarme al fin?…. Estaba preparada para eso, después de todo ya me estaba muriendo, pero no quedaba odio en tus ojos ya, ni siquiera rabia, sólo quedaban lagrimas amargas confundiéndose con la sangre que bajaba por tu cara.
Me miraste un momento, queriendo decir algo que no te atreviste, y de pronto tus brazos a mi alrededor, tu cabeza hundida en mi pecho… llanto, sólo llanto, el tuyo, el mío… tanto dolor entre los dos…
-Perdóname, mi amor, perdóname por favor- sollozabas con la pasión con la que le ruega un niño a Dios
-No se que me pasó, perdóname por favor!!-
-Te amo, te amo tanto, no quiero perderte…-
Yo sólo te oía, que mas podía hacer a esas alturas?… oír y llorar, pues no me quedaba mas que el dolor acá dentro…
-Yo también te amo- respondí con la voz del sentenciado a muerte...
Largos minutos, quizas horas y aquí estamos mi amor, abrazados, sin decir nada… sabiendo claramente que ese te amo mutuo no es más que un anestésico local… nuestro verdadero amor se acaba de escapar junto con la sangre de nuestras heridas…
No hay comentarios:
Publicar un comentario